jueves, 25 de octubre de 2012

El mejor tomate del mundo


Vitoria –Gasteiz. 21 de septiembre de 2003, hotel NH- Canciller de Ayala. Son las 9 de la mañana y estoy desayunando con Salvano, un prestigioso mago Polaco que actuó ayer en el Teatro Principal de la ciudad. Acabo de renunciar a la interesantísima conferencia de magia que está impartiendo un mago americano en el Palacio de Congresos. No me importa, Salvano me explica algunos detalles y sutilezas de su magia. De pronto aparece un amigo, nos saluda, toma asiento y dirigiéndose a Salvano le pregunta: ¿Quién es para ti el mejor mago del mundo?...Silencio, cinco, tal vez diez segundos, después, sin aspavientos, con gesto amable, pero con rotundidad, Salvano responde: “no existe el mejor mago del mundo”. Y  se queda tan ancho. Y  Salvano nos mira.  Y mi amigo y yo nos miramos y asentimos.
No hacen falta grandes explicaciones ni discursos académicos. Las cosas son así y nosotros las sabemos desde hace mucho tiempo. Sin embargo, es curioso, tenemos que esperar a  que sea alguien de fuera (en este caso un mago ilustre) quien nos  recuerde lo que ya sabíamos. 
Biescas (Huesca), 6 de septiembre de 2012. Son las 2 de la tarde, hace un día magnífico y estoy disfrutando a tope con un tomate rosa de Barbastro. Tengo el  convencimiento de que éste sí es el mejor tomate del mundo… Bueno, bien visto, y si no me falla la memoria, tiempo atrás y en un mismo año también disfruté de lo lindo con tomates de distintas variedades. Además,  juraría por lo más sagrado que en todas ellas había ejemplares que eran los mejores del mundo. Recuerdo, por ejemplo, los de las hermanas Rexach, aquél otro de Ca L’Isidre, el  raf de Almería… ¡Ah! – y cómo no – también el espléndido tomate que me dieron a probar Josean Alija (*) y Bixente Arrieta (*) en un área de descanso de la autopista vasco-aragonesa.
La historia es muy breve. Recibí  una llamada telefónica.  “Jesús, ¿dónde estás?” “Pues dónde voy a estar, en la fábrica, trabajando”. “Corre, ven, estamos en el área de descanso de Pinseque y te queremos enseñar una cosa”… Acudí rápidamente y allí, junto a su coche,  estaban Josean  y Bixente con esa sonrisa enorme de los exploradores que acaban de descubrir algo muy especial.  Abrieron el capó y en ese momento tuve la sensación de que se me venía la huerta encima, una huerta turolense, anónima, feraz y opulenta. Y claro, no pude resistirme.
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(*): Josean y Bixente son cocineros. Josean dirige el Guggenheim bistró y el restaurante Nerua, ambos ubicados en Bilbao. Bixente desempeña actualmente la función de Coordinador General de IXO, Sociedad que promueve iniciativas y proyectos gastronómicos y que es propietaria de varios restaurantes, dos de los cuales son los anteriormente citados.












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