Vitoria –Gasteiz. 21 de
septiembre de 2003, hotel NH- Canciller de Ayala. Son las 9 de la mañana y
estoy desayunando con Salvano, un prestigioso mago Polaco que actuó ayer en el
Teatro Principal de la ciudad. Acabo de renunciar a la interesantísima conferencia
de magia que está impartiendo un mago americano en el Palacio de Congresos. No
me importa, Salvano me explica algunos detalles y sutilezas de su magia. De
pronto aparece un amigo, nos saluda, toma asiento y dirigiéndose a Salvano le
pregunta: ¿Quién es para ti el mejor mago del mundo?...Silencio, cinco, tal vez
diez segundos, después, sin aspavientos, con gesto amable, pero con rotundidad,
Salvano responde: “no existe el mejor mago del mundo”. Y se queda tan ancho. Y Salvano nos mira. Y mi amigo y yo nos miramos y asentimos.
No hacen falta grandes
explicaciones ni discursos académicos. Las cosas son así y nosotros las sabemos
desde hace mucho tiempo. Sin embargo, es curioso, tenemos que esperar a que sea alguien de fuera (en este caso un mago
ilustre) quien nos recuerde lo que ya
sabíamos.
Biescas (Huesca), 6 de septiembre
de 2012. Son las 2 de la tarde, hace un día magnífico y estoy disfrutando a
tope con un tomate rosa de Barbastro. Tengo el
convencimiento de que éste sí es el mejor tomate del mundo… Bueno, bien
visto, y si no me falla la memoria, tiempo atrás y en un mismo año también
disfruté de lo lindo con tomates de distintas variedades. Además, juraría por lo más sagrado que en todas ellas
había ejemplares que eran los mejores del mundo. Recuerdo, por ejemplo, los de
las hermanas Rexach, aquél otro de Ca L’Isidre, el raf de Almería… ¡Ah! – y cómo no – también el
espléndido tomate que me dieron a probar Josean Alija (*) y Bixente Arrieta (*)
en un área de descanso de la autopista vasco-aragonesa.
La historia es muy breve.
Recibí una llamada telefónica. “Jesús, ¿dónde estás?” “Pues dónde voy a
estar, en la fábrica, trabajando”. “Corre, ven, estamos en el área de descanso
de Pinseque y te queremos enseñar una cosa”… Acudí rápidamente y allí, junto a
su coche, estaban Josean y Bixente con esa sonrisa enorme de los
exploradores que acaban de descubrir algo muy especial. Abrieron el capó y en ese momento tuve la
sensación de que se me venía la huerta encima, una huerta turolense, anónima,
feraz y opulenta. Y claro, no pude resistirme.
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(*): Josean y Bixente son cocineros. Josean dirige el Guggenheim
bistró y el restaurante Nerua, ambos ubicados en Bilbao. Bixente desempeña
actualmente la función de Coordinador General de IXO, Sociedad que promueve
iniciativas y proyectos gastronómicos y que es propietaria de varios
restaurantes, dos de los cuales son los anteriormente citados.

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