Llevo unos cuantos años en esto
de la gastronomía, tengo algunas convicciones y bastantes dudas. No me
interesan los dogmas. Según mi particular teoría de la relatividad, la verdad
está en todas partes y en ninguna. Paso un poquito de los prescriptores
gastronómicos. Creo que decir algo para sentar cátedra puede ser inútil y
peligroso. Inútil para los que tenemos sentido común y peligroso para los
“hooligans” y los incautos que enseguida se encandilan con el “pensamiento
único”.
¿Por qué “también”
gastronomía?
Pues porque en este caso me gusta
más “el todo” que “la parte”. Para mí, la “parte” son las noticias sobre
cocineros, la información sobre eventos gastronómicos, los juicios críticos de
los restaurantes, las recetas de platos, etc. En el “todo” se encuentran,
además, los hábitos y costumbres de la gente, los fenómenos sociológicos y
culturales y un montón de temas relacionados
con el comportamiento humano, el
arte, la psicología y la investigación aplicada al mundo de la cocina.
¿Acaso la física, la química, la
termodinámica y las ciencias médicas y de la alimentación no están en el “disco
duro” de la gastronomía?... ¡No podré pasarlas por alto!
Y también reflexionaré acerca de
las singularísimas características de nuestro mundo globalizado y sobre la gestión eficaz de los restaurantes. Desde
luego, con los tiempos que corren merece la pena compartir ideas que puedan resultar
útiles para los profesionales de la cocina y para los gestores y propietarios
de los restaurantes.
¿Y cómo voy a moverme?... Pues poco
a poco, sin prisas, con mucha libertad y sin ponerme obligaciones. Esto va a
ser como el Camino de Santiago para un peregrino sin fecha de llegada a término.
Comienzo con cinco apartados: “Editorial”, “Pequeñas experiencias”, “¿Quién
es?”, “Me gusta” y “Dándole vueltas”.
El ritmo y la frecuencia de mis
escritos los iré decidiendo sobre la marcha. ¡Tiempo al tiempo!
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